Después del escrache de un grupo de antimineros en la casa del ex intendente y actual Diputado Provincial Rafael Williams, se reavivó en la calle no solo el debate por la minería sino también el de la tolerancia y el respeto hacia las diferentes opiniones.

Si bien este grupo antiminero siempre quiso parecer ser la victima del sistema, la oprimida, la no escuchada, la violentada, la reprimida. La realidad demuestra que son ellos los que utilizan la violencia para expresarse, los que escrachan, apedrean casas, los que cortan rutas, los que intentan incendiar la casa de gobierno, la legislatura, los que toman edificios públicos, los que ensucian a las personas que piensa distinto tratándolo de pagado o coimero, los que envían mensajes de texto amenazando con derramamientos de sangre, etc.

Imaginemos, por un momento si la situación fuera al revés, si un grupo de promineros fuera a la legislatura a incendiar el hall de entradas, si fueran a cortar las rutas dejando a miles de personas de rehenes, si fueran a las casas particulares de los diputados provinciales a escracharlos por el solo hecho de que estén en contra de la minería, o si amenazaran de muerte a los diputados por mensajes de textos.

La realidad es que estos serían condenados por todo el arco político e incluso por las organizaciones de derechos humanos, que llamativamente hoy hacen silencio, incluso por los medios de comunicaciones, muchos de ellos que hoy intentan hacer pasar los escraches y amenazas de grupos antimineros como simples entredichos, suposiciones o discusiones acaloradas.  Otra realidad es que hoy muchos dirigentes políticos prefieren hacer silencio y no hablar del desarrollo minero por temor a los escraches de estos grupos que se manejan al borde de la ilegalidad con sus acciones, entonces, es mucho más fácil decir que no para no sufrir un escrache de la muchedumbre ruidosa que juega a ser revolucionaria.

Por lo pronto, y en este contexto, Chubut sigue administrando pobreza, los números de desocupación siguen siendo alarmantes en una provincia rica en recursos y con un territorio extenso para hacer todo tipo de actividades industriales en armonía con el ambiente y que tiene todo para desarrollarse como si fuera un país aparte dentro del territorio Nacional. Pero a los legisladores, estos que evitan dar el debate, les resulta mucho más cómodo pisar un proyecto que puede generar empleo y divisas para las arcas provinciales, no solo por la decisión que hay que tomar sino porque los interesados en que la minería se desarrolle no comunican eficientemente.

Es inconcebible que para la legislatura sea mucho más fácil aprobar nuevos endeudamientos del ejecutivo para pagar otras deudas o para cancelar sueldos de la administración pública, que poner en valor los recursos naturales que tenemos en nuestra provincia. Si el problema son los controles ambientales… ¿Por qué no se legisla para transparentar los controles y dotar a los organismos con tecnología para que se lleven a cabo como corresponde? Si el problema es la mano de obra… ¿porque no legislar para que se cree y genere empleo local? si el problema es la renta minera… ¿porque no legislan para que esos recursos mineros generen infraestructuras para las localidades aledañas a los proyectos mineros?

La única solución para salir de este debate que lleva casi 20 años en Chubut es generar las condiciones para que estos temas sean debatidos, pero evidentemente la agenda de los legisladores va por otro lado y no por atender los temas urgentes.

Escribe: Daniel Díaz Escobar