“Si el FMI me suelta la mano voy a estar tomado de la mano de cada uno de ustedes, de cada argentino y de cada argentina”, aseguró el jefe de Estado. Poco antes, Cristina le había formulado un pedido: “Presidente, yo sé que tenemos muchas dificultades, pero siempre digo que ante las grandes adversidades, grandes acciones. Digámosle al Fondo que nos ayude”.

Una multitud acompañó este viernes por la noche el cierre de la celebración por el Día de la Democracia y los Derechos Humanos, que el presidente Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner encabezaron en la Plaza de Mayo con los exmandatarios Luiz Inacio Lula da Silva y José Pepe Mujica, en un gesto de unidad regional que además ratificó el compromiso del Gobierno de negociar con el FMI sin condicionar el crecimiento.

“La Argentina del ajuste es historia”, afirmó el Presidente al cerrar una festiva jornada frente a miles de personas que se concentraron en la Plaza de Mayo y remarcó que “no se negociará nada que signifique poner en riesgo el crecimiento y el desarrollo social” del país en las tratativas encaradas por su Gobierno para refinanciar la deuda contraída por la gestión de Cambiemos con el FMI.

Con discursos, que por momentos tuvieron tono de diálogo, el jefe de Estado y la Vicepresidenta exhibieron varias coincidencias: ambos marcaron que el organismo multilateral de crédito “le soltó la mano” a varios presidentes argentinos, muchos de ellos radicales, a lo largo de la historia; a la vez que los dos alertaron sobre los riesgos de los postulados defendidos por los “libertarios” y condenaron a quienes especulan con la “fuga” de capitales.

“Si el FMI me suelta la mano voy a estar tomado de la mano de cada uno de ustedes, de cada argentino y de cada argentina”, aseguró el jefe de Estado.

Poco antes, Cristina le había formulado un pedido: “Presidente, yo sé que tenemos muchas dificultades, pero siempre digo que ante las grandes adversidades, grandes acciones. Digámosle al Fondo que nos ayude”.

Pidió también que “cada dólar que se encuentre en el exterior” producto de la fuga de activos durante el gobierno de Cambiemos “se lo lleve para pagar la deuda” con el FMI y que eso “sea un punto de negociación” en el acuerdo con el organismo internacional.

Sobre el escenario, junto a las máximas autoridades del Gobierno, estaban los exmandatarios Lula y Mujica, además de las referentes de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, Taty Almeyda y Lita Boitano, entre otras figuras.

“Por esta democracia que hoy vivimos hubo miles de argentinos que entregaron sus vidas que fueron desaparecidos, sometidos a la tortura, al exilio y que sufrieron prisiones injustas”, expresó el Presidente, quien pidió cuidar la democracia “en reivindicación a todos ellos”.

También hubo un mensaje de reconocimiento al expresidente Raúl Alfonsín, cuando Cristina Fernández de Kirchner pidió el aplauso de la plaza para homenajear al exmandatario radical, símbolo de la recuperación democrática, tras la más cruenta dictadura cívico militar que sufrió el país.

Más temprano, la multitud reunida en la histórica plaza también escuchó mensajes de Pepe Mujica y Lula en la conmemoración del Día de la Democracia y los Derechos Humanos, a la que había convocado el Gobierno con un festejo ciudadano en Plaza de Mayo.

La celebración popular reeditó, en parte, las manifestaciones del 17 de octubre y del 17 de noviembre, con las que el Gobierno destacó el aporte de la militancia en tiempos agobiados por el coronavirus, reivindicó los principios del peronismo y retomó la tradición de los festejos populares en la calle, habituales durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Mientras la Plaza de Mayo y sus alrededores vibraban con la música de una decena de cantantes y bandas que animaron los festejos, en el Museo del Bicentenario se entregaron los premios Azucena Villaflor a personalidades destacadas en la defensa de los derechos humanos, en una ceremonia que también encabezaron el Presidente y Cristina Fernández, y en la que también asistieron Lula y Mujica.

Allí, al cumplirse hoy 38 años de democracia ininterrumpida tras la última dictadura cívico militar, el Gobierno ratificó como política de Estado la defensa de los derechos humanos.

“Argentina es un país que trabaja incansablemente por los derechos humanos y prueba de ellos es que estaremos desde el año que viene al frente del Consejo de DDHH de la ONU”, señaló el Presidente al hablar en la ceremonia.

El Presidente recordó también que tanto “Pepe” Mujica como Lula fueron víctimas de “la falta de la vigencia del Estado de Derechos”.

“Ambos fueron víctimas de la persecución, y Lula fue injustamente condenado. Sus presencias, y esto sé que es compartido por Cristina (Fernández de Kirchner), nos muestran en estos días de posiciones extremas lo importante que es la unidad de los sectores populares”, subrayó el mandatario.

Hoy, más temprano, los organismos de derechos humanos instaron a “recuperar la iniciativa” política para “enfrentar los embates negacionistas y neoliberales” y ratificaron su “apoyo” a las negociaciones del Gobierno “tendientes a superar la dependencia” que genera la deuda externa contraída por la gestión anterior de Mauricio Macri.

En este marco, la visita del exmandatario de Brasil, quien junto a los expresidentes Néstor kirchner y Hugo Chávez (Venezuela) inauguraron el proceso de emancipación latinoamericana en la década pasada, abre nuevas perspectivas para la relación bilateral y expectativas en los gobiernos populares de la región.

En su discurso, Lula sostuvo que aquel período que como presidente compartió junto a otros líderes de la región como Cristina y Néstor Kirchner; José Mujica y Tabaré Vázquez (Uruguay), Hugo Chávez, Evo Morales (Bolivia), Rafael Correa (Ecuador) y Fernando Lugo (Paraguay) fue “el mejor momento de la democracia de nuestra Patria Grande, de nuestra querida América Latina”.

Entendió que América del Sur vivió su mejor etapa cuando los países de la región “expulsaron el ALCA y reafirmaron el Mercosur” y agradeció “la solidaridad” que recibió del pueblo argentino y del presidente Fernández durante su encarcelamiento.