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Migrantes ambientales: en la Meseta Central de Chubut faltan 37 mil habitantes

Desde hace 70 años los habitantes de los pueblos de la Meseta Central de Chubut se desplazan de sus hogares porque las actividades económicas que allí se practican no ofrecen oportunidades para  su desarrollo y el asentamiento de nuevas familias. 

Documento de la Red de Académicos por una Minería Sustentable (@RADSustentable). Elaborado por Jorge Zavatti, Licenciado en Química y doctor en Ciencias del Mar que se desempeña en la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Chubut.

En efecto; en el año 1947 Gastre y Telsen tenían respectivamente 3361 y 2708 habitantes. Las  estimaciones de 2019 dan que los habitantes de dichos departamentos eran 1377 y 1544. En un  poco más de 70 años esas jurisdicciones perdieron el 59 y el 43 % de los vecinos; en un contexto de  desarrollo en el que la provincia multiplicó sus habitantes por un factor 6,6. Los habitantes de  Chubut eran 92456 en 1947 y para el año 2019 se estimaron 608729 residentes.

Si los habitantes de Gastre y Telsen hubieran crecido al mismo ritmo que la población de Chubut,  en 2019 se podrían haber estimado 22183 y 17873 habitantes para esas jurisdicciones. Haciendo  sumas y restas resulta que entre ambos Departamentos encuentran a faltar 37135 residentes.  ¿Qué pasó? ¿Dónde está esa gente? Son migrantes medioambientales.

Bastante antes de la firma de  la firma de los primeros tratados internacionales sobre el cambio climático – el Protocolo de Kyoto se firmó en diciembre de 1997 – en Chubut ya había desplazados por razones climáticas y ambientales. Migrantes ambientales son aquellas personas que por razones de cambios repentinos o paulatinos  en el medioambiente, que afectan negativamente a la vida o las condiciones de vida, se ven  obligados a abandonar sus hogares habituales.

Las sequías prolongadas, la desertificación, la proliferación de zorros y pumas que atacan a las  ovejas y la caída de precios de la lana impactaron fuerte para que en la Meseta Central se fuera agotando el modelo agropastoril de la cría de ovinos que posibilitó el desarrollo inicial de esos pueblos.

Sólo en los últimos 20 años las majadas se redujeron en un 73 %, la población de lanares  en Gastre y Telsen pasaron de 730 mil cabezas a 200 mil (www.lameseta.org). Dichos  condicionantes ambientales deterioraron las condiciones de vida y generaron el desplazamiento, la  migración de los abuelos y padres de los habitantes que hoy no están en Gastre y Telsen.

Con bajísimas densidades poblacionales, inferiores a 0,1 habitante/km2, y amplios espacios – 16335 km2 en Gastre y 19800 km2 en Telsen – las localidades de ambos departamentos no tienen voz ni  votos que los representen en la Legislatura Provincial de 27 diputados. Sería necesario contar con  22500 habitantes para aspirar a que un diputado represente a Gastre y Telsen en el ámbito donde  se debaten las decisiones que los están afectando. 

En tiempos de políticas públicas orientadas a la inclusión, los habitantes de la Meseta Central están  excluidos, desde hace décadas, de las instancias donde se debate su futuro. Es más, amparados en  un falso ambientalismo, excluyente, egoísta y mentiroso algunos diputados y actores sociales diversos les niegan el acceso a un derecho humano básico como es el de desarrollarse y prosperar  donde se ha nacido.

No obstante, los menos de 3000 habitantes de Gastre y Telsen, comprometidos con los 37000 que  no están y quieren recuperar, marchan con esperanza cada día 20 de todos los meses, por las calles  amplias de pueblos apacibles reclamando por sus derechos a decidir sobre su futuro, a trabajar y  desarrollarse y a prosperar con el desarrollo de la minería en su lugar, en su patria, para cambiar la  historia de sus abuelos y padres.

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