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Anticuarentena: Una marcha anti-todo con consignas furibundas

El “banderazo” convocado el lunes transcurrió entre el reclamo de “poder elegir”, inclusive qué vacuna aplicarse, pedidos de “más seguridad”, críticas a la reforma judicial y la evaluación de “qué gobierno de mierda”. Aunque se convocaba a “la rebelión de los mansos”, de manso no hubo casi nada. 

Los barbijos de Mirtha y Noelia marcan su postura, en letras blancas tienen inscripto: “Qué gobierno de mierda”. Son de Monte Grande y rompieron el aislamiento obligatorio para venir al obelisco a manifestarse. “No tenemos miedo al contagio, estamos inmunes y tampoco nos preocupa el colapso sanitario porque estamos en CABA, que tiene mucha protección. Nos preocupa más tener el gobierno que tenemos”, dicen a Página/12. Luego, una de ellas le dedica una frase al gobernador de la provincia de Buenos Aires: “Ojalá desapareciera mañana”, le desea. Son las 17 y en el epicentro de la marcha que fue convocada por una parte de la oposición, más allá de la estridencia de los bocinazos, los manifestantes son pocos. A metros del obelisco se puede mantener el distanciamiento social. En el centro porteño se mostraron algunos de los impulsores de la marcha, como la presidenta del PRO, Patricia Bullrich –que finalmente se bajó unos instantes de su auto para filmar un video– y Hernán Lombardi, que junto al actor Luis Brandoni se mostraron dentro de un corralito hecho con flota flota. Las movilizaciones se replicaron en distintas partes de la ciudad y del país, sin que ninguna fuese masiva, dando forma a lo que desde el Gobierno nacional graficaron como “una minoría intensa“.

La marcha se da mientras en la Argentina, y en particular en el AMBA, se registran los mayores números de contagio de coronavirus. Pasadas las 17 entre Avenida de Mayo y Corrientes el tránsito está prácticamente parado. Por la ventanilla de los autos los manifestantes agitan banderas y carteles en contra del gobierno, de la reforma judicial y de la cuarentena. Recién en torno al obelisco se amontonan algunas personas, las más efusivas. Entre la gente se destaca un cartel que dice “la rebelión de los mansos”. En el centro hay un inflable con la figura de la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, que de manso no tiene nada: se la ve con la boca hinchada, cara de sufrimiento y vestida con un traje a rayas. Un grupo entusiasta incita a trasladar la movilización a Plaza de Mayo, pero esta está tan vacía como en cualquier feriado. 

Entre los manifestantes se repiten varios reclamos, fundamentalmente centrados en la crítica al proyecto de reforma judicial que fue enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional. Cuando son consultados acerca de qué aspectos del proyecto no les parecen correctos, ninguno logra dar una respuesta sólida. “Vengo porque no quiero que manoseen la justicia y porque necesitamos más seguridad”, reclama Carlos que tiene más de 70 años y mal puesto el barbijo. Sara es de Ramos Mejía y tiene 91 años: “queremos una Argentina libre y que se respete la constitución”, esboza. María vino desde zona oeste y se enfurece al mencionar la reforma judicial, despotrica contra la cuarentena y cuando es consultada por la vacuna, contesta: “ojalá tengamos vacuna, pero no una que te impongan. Quiero elegir. Si me guío por lo que dicen, está en manos de corruptos. Quiero elegir la vacuna que me puedo poner”. 

Patricio camina efusivo entre los autos, con la bandera argentina. Es un hombre de más de sesenta años, que afirma sufrir problemas cardíacos. “No queremos más corrupción, no queremos más gobernantes ladrones, ni tampoco estar encerrados por esta mentira del covid que no es más que una gripe”, asegura. Con respecto a posibles soluciones, explica que para él “son todos lacras y la única solución es el liberalismo, que el mercado regule todo y que no exista el peso, ni el Banco Central”. Mirtha se suma gritando y agrega que “otro gobierno, como el de (Mauricio) Macri, hubiese tomado mejores medidas y no nos hubieran mentido desde marzo, con un ministro de Salud que vive a ginebra”.

Los autos y las camionetas 4×4 no paran de tocar la bocina. El ruido aturde, y hace sentir que la movilización es masiva, aunque los manifestantes circulan sin problema. También se escuchan gritos y se esbozan cánticos: “Cristina chorra”, “basta de corruptos” o “libertad/ libertad”. Casi llegando a Corrientes, una persona en situación de calle aprovecha que los autos están detenidos y pide monedas. Nadie le da nada. Los manifestantes prefieren hacerse los distraídos detrás de sus lentes de sol o directamente cerrar las ventanillas. 

Una de las formas que eligen los manifestantes para expresar sus reclamos son los carteles pegados en las lunetas de los autos. Algunos proclaman: “Fundidos, no confundidos. El miedo es enemigo de la libertad”. O “Aguante Google”. La gente de a pie también lleva pancartas. Cerca del obelisco un señor sostiene una que dice: “el virus es el marxismo”, y una familia que lleva a un bebé en su cochecito carga con un cartel que expresa: “no a la vacuna! Consentimiento informado”.

Florencia es profesora de fitness y vino desde Caballito, en sus manos tiene la consigna: “Alberto. Te recordamos que vivimos en democracia y el botón rojo lo presionamos nosotros. Korruptos!”. Al ser consultada acerca de si le da miedo que colapse el sistema sanitario, responde: “No. Colapsada estoy yo, encerrada hace cinco meses sin poder trabajar”. Uno de los carteles mas llamativos de la jornada se vio en Córdoba: reivindicaba el “Patriarcado unido argentino”

Si bien los manifestantes insisten en que fueron “autoconvocados” por redes sociales, la cuenta oficial del PRO llamó a marchar con una frase de San Martín: “hace más ruido un solo hombre gritando, que cien mil callando”. Un señor mayor, de ojos claros y sombrero de vaquero, afirma: “No nos da miedo venir a estas marchas que no se convocan por plata, la convocamos nosotros. Acá no te dan ni el sandwich, ni te pagan. Te invitan pero no te pagan”. No todos son población de riesgo, un joven de 17 años se bajó del auto de sus padres para dar su opinión: “vengo porque el presidente nos tiene que escuchar y saber que gran parte del pueblo quiere dejar la cuarentena”. “No me da miedo venir porque estoy informado y la ciencia dice que este virus a mí no me afecta”, concluye. 

Bullrich había dicho que asistiría, pero no bajaría de su auto. Sin embargo, antes de llegar al obelisco decidió doblar y descender unos segundos para grabar un video en el que dijo: “vengo a decirle al presidente que la cuarentena puede que no exista para él, pero existe para miles de trabajadores”. Y que “hay un pueblo reclamando, para que haya un país con constitución, con justicia, donde los argentinos puedan vivir”. 

Otro de los miembros de la oposición que asistió a la marcha fue el exfuncionario de la Ciudad, Yamil Santoro, que consultado por Página/12 opinó que “que venga Patricia (Bullrich), o no me parece intrascendente, yo particularmente ni convoqué, ni nuestro espacio político lo hizo. Estoy acá en calidad de ciudadano”. También opinó sobre la vacuna que anunció el presidente y que se elaborará en nuestro país: “No veo que el gobierno tenga ningún mérito en la existencia de la vacuna, en buena hora si se termina produciendo en Argentina, pero eso no quita que la distribución masiva esté para mediados del año que viene. ¿Qué van a hacer? ¿Nos van a tener encerrados hasta ese entonces?”, exclamó.

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