Por David Bukay

Allá por 1816 celebraba en Tucumán la declaración de la independencia de las provincias unidas, librándose de la opresión ejercida por la corona española en nuestro territorio.

Lejos ya ha quedado al parecer ese anhelo de independencia en algunos engranajes de nuestro sistema gubernamental,dado que 204 años más tarde, aquí nos encontramos en la provincia de Chubut sumergidos en la dependencia exagerada de factores exógenos al dominio de los funcionarios del estado.

La constante necesidad de saneamiento económico devela el sometimiento del pueblo chubutense en virtud de satisfacer intereses ajenos; correspondientes a nuestros acreedores y explotadores.

Es preciso cuestionar en esta fecha la malversación de los recursos naturales y humanos que vivenciamos en nuestra querida provincia. Si tan solo algún beneficio se desprendiera de la explotación, solo así quizás, no sea en vano.

No obstante “El precio del barril no ayuda” dicen por ahí y suena casi como un chiste de mal gusto, si lo comprendemos como una valorización monetaria en divisa extranjera que somete a la sociedad a condiciones precarias en materia institucional.En este sentido, el gobierno nacional intentó regular el precio del barril escalante, fijando una referencia de 45 U$D, esta medida sufre un realentamiento de aparente estipulación previa, por lo que corresponde al mes pasado se percibieron 24 U$D por barril; valor que iría aumentando con el pasar de los meses.  
Un gobierno limitado al pago de salarios de forma ineficiente, reduce a las instituciones estatales a la mínima expresión, coartando sus capacidades de injerencia en el devenir de la población.

Casi como una manifestación la mudanza administrativa de Y.P.F. al territorio santacruceño abandonando la incertidumbre chubutense, si bien la empresa de bandera nacional posee mayor preponderancia en la explotación de hidrocarburos en la provincia vecina y lidera un proyecto en la quinta área de mayor producción de nuestro país (Cañadón de La Escondida), lógicamente existen otros motivos relacionados a la recuperación de la economía santacruceña, sin embargo la administración y el timón siguen huyendo de Chubut.

Tan pequeña es nuestra independencia, que no podemos sacar los ñoquis calientes de la olla. ¿Hay miedo de salpicar con agua caliente a todos los que deambulan en la cocina?

La olla está caliente, mientras tanto el pago de los vencimientos de la deuda extranjera precisa una re negociación inmediata; compromisos de pago que simultáneamente naufragan en la dependencia de la re negociación correspondiente de nación.
Consensuar con los acreedores en este momento parece ser imposible sin un acuerdo entre el ministerio de economía nacional y los inversores de Wall Street. Desde el mes de Agosto la administración provincial deberá pagar 13.200.000 de U$D mensuales al BOCADE, cifra similar a los ingresos percibidos por regalías.
Escueta independencia que no nos permite cortar el césped por nuestros propios medios. ¿ $340.000 serán suficientes?

¿Volverán a sonar las campanas de la megaminería? A ver si alguien se distrae.

En esta posición se encuentra el retraso de pagos de salarios correspondientes a los meses de mayo, junio y el (casi irrisorio en estos términos) salario anual complementario.
La independencia sale por la venta administrativa en la provincia, quedando las oficinas repletas de dependientes, dependencia absoluta del ministerio de economía nacional, dependientes de la presencia de Otarola en donde haya lugar y gobierne quien gobierne, dependiente de la paciencia de los empleados estatales y del apaciguamiento de los dirigentes sindicales…


el “ser transparente” se ha convertido ya en “ser dependiente”.