El ser humano es empecinadamente tan ambicioso como autodestructivo. Es ciego aunque ingrese luz a sus ojos. Incapaz de sostener con el raciocinio lo que entiende es la depredación de su propio hábitat. La especie humana interpreta que va hacia un túnel sin salida, pero a pesar de su vanagloriada “inteligencia” no frena el inevitable cataclismo.

El daño que se realiza en el medioambiente y el ataque a los recursos naturales es devastador. La búsqueda del bienestar momentáneo es el imán nocivo que rompe el equilibrio que debería coexistir ente la especie y la naturaleza que empleó millones de años para moldear este mundo que alguna vez fue perfecto.

El beneficio económico es la adicción que no mide consecuencias. No importa lo que suceda con el territorio que se debe cuidar como el hogar que es. No interesa nada, sólo la prosperidad inmediata adornada con billetes.

Pero no serán billetes los que saldrán de la canilla cuando la sed quiera ser aplacada. No serán hectáreas acumuladas las que provean de ese líquido vital que aún nos permite respirar.

Si el camino nocivo se sigue manteniendo y el maltrato al Río Senguer no varía. Las canillas no podrán soltar más agua.

Agua. Ese tesoro que reluce cuando el sol se refleja en su espejo, así sea en un recipiente casero como un vaso, o en la superficie del río o lago que llena tanques de cientos de miles de hogares, en Río Senguer, Sarmiento, Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia.

Hace más de 60 años que el Río Senguer, cuyo nacimiento se origina en los Lagos Fontana y La Plata, es el latido coronario del agua que consumimos en la cuenca sur de la Provincia del Chubut. Hace seis décadas que se construyó el primer acueducto para proveer del recurso vital a las ciudades del sur chubutense, además de Caleta Olivia.

El punto de discordia está en el pésimo cuidado que se tiene del recurso, en el que se involucra a los responsables del derroche y a quienes tienen que salvaguardar las propiedades del bendito Río Senguer.

El curso del río chubutense alimentaba a lagos sarmientinos. Pues bien, ya desapareció el Lago Colhué Huapi -lo que da la pauta del mal manejo del recurso- y el descenso del Lago Musters es tan notorio como las acusaciones cruzadas que salen a la luz cada vez que se habla del tema.

Desde el gobierno se creó el Instituto Provincial del Agua (IPA) para que –justamente- sea el órgano contralor del recurso natural. Su idoneidad está en tela de juicio a partir de observar los niveles cada vez más preocupantes que muestra el Lago Musters.

En los últimos días se denunció a través de un grupo de vecinos de Sarmiento denominado “Autoconvocados por el agua”, trabajos de máquinas viales que construían tomas ilegales en el denominado Falso Río Senguer, un brazo del curso principal del río.

Ese episodio fue el disparador para ubicar nuevamente el tema en la arena mediática. Hubo un sonoro reclamo del intendente de Sarmiento Sebastián Balochi, respaldado por la intendencia de la localidad de Río Senguer, Miguel López Gutiérrez.

La reacción del IPA se presentó a través de su titular, Gerardo Bulacios, quien desde Rawson, aseguró que no hay tomas ilegales y que todo está bien controlado por el ente. Expresiones que fueron descalificadas por quienes observan las acciones in-situ y especialmente la baja en los niveles del Musters. “Es un negador serial”, calificó a Bulacios, el ciudadano sarmiento Gettig Jacob, uno de los referentes del grupo “Autoconvocados…”.

Y es aquí donde aparece el “Yo no fui” o el “Yo no soy”, además de señalar con el dedo a quienes consideran con más responsabilidades de lo que pasa con el Musters.

Que es la actividad petrolera, que son los canales ilegales de los productores agropecuarios, que es el derroche en Comodoro, Caleta y Rada Tilly. Que hay pérdidas en el recorrido del acueducto, que es el clima que cambió, etc., etc., etc.

En los recintos parlamentarios de Sarmiento y Comodoro, a través de sus Concejos Deliberantes, ya se empezó a dar un tratamiento a la situación. Es una buena noticia que la clase política se informe, involucre, controle a quienes tienen que controlar y en todo caso, accione con el poder de gestión que no tiene la gran mayoría.

Pero que se sostenga y concrete. Antes de que los propios funcionarios encuentren el vaso vacío en su propio escaño.

Alejandro Carrizo
Director Patria Austral