“Macri me insultó en todos los idiomas posibles por investigarlo en las escuchas. El odio en mi contra era un tsunami. Estuve dos años sin poder pisar la calle”, se lamentó el ex juez Norberto Oyarbide.

“(Mauricio) Macri me increpó en un spa al que yo iba seguido. Un día se apareció envuelto en una toalla y me dijo: ‘Qué pasa conmigo que mi nombre está en todos los diarios’. Entonces, yo le contesté: Yo atiendo en Comodoro Py. Macri de tonto no tiene nada. Me increpó, casi una apretada, pero yo le contesté con mucha mansedumbre”.

En diálogo con Gustavo Sylvestre, Oyarbide rompió el silencio al cabo de un larguísimo tiempo sin hacer declaraciones.El ex juez aseguró que está clarísimo que Macri utilizaba el espionaje como método para hacer política. El ex juez citó a Buda. “Hay tres cosas que no pueden ocultarse: el sol, la luna y la verdad”, sostuvo.

“Lo de Macri y las escuchas era totalmente enfermizo. Así como hay gente que tiene compulsión por los autos o el dinero, también existe la compulsión por el poder… y es tanto el poder que se acumula como el miedo a perderlo: de ahí la necesidad de escuchar a propios y ajenos”,señaló Oyarbide.

Oyarbide aseguró que “el espionaje está probado”.El ex juez había procesado a Macri como miembro de una asociación ilícita que realizó escuchas ilegales a la hermana del propio Macri y a su esposo, a empresarios y a dirigentes políticos.Sin embargo, dijo,de aquella primera causa de espionaje el entonces Jefe de Gobierno fue sacado, “desapareció, como si hubiese intervenido Harry Potter”.

Para Oyarbide, entonces el líder de los espías de Macri era Jorge “Fino” Palacios,designado como jefe de la Policía Metropolitana por el entonces jefe de Gobierno.“Macri tenía un síndrome de Estocolmo con Palacios”, afirmó, en referencia al hecho de que la amistad entre Macri y Palacios nació cuando Palacios rescató a Macri de su secuestro.

Según el ex juez, la nueva denuncia de supuestos casos de espionaje ilegal realizados por la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), “tiene algunos puntos de coincidencia” con la suya. No obstante, consideró que “esta también tiene algunos ribetes o perfiles que la hacen diferente a la que yo investigué porque esta es mucho más amplia y tiene un peso más intenso”.

Sobre la primera causa de espionaje, que lo tuvo por juez, reflexionó que“hizo todo su recorrido y llegó hasta dos veces a la Corte Suprema de Justicia donde se ratificó lo actuado, pero luego fue destrozada.No se entiende cómo puede tener una causa todo su recorrido procesal, pasar por las manos de prestigiosos juristas y luego de pronto la Cámara de Casación advierte que no podía haberse investigado las escuchas porque no era un delito de acción público. Se derrumbó toda la biblioteca del derecho”.

“En esta nueva causa de espionaje ilegal espero que se tenga éxito y que se pueda demostrar que estas personas hicieron un mal uso del poder público para obtener una ventaja ilegal y criminal”, concluyó.