El Gobernador perdió la mayoría en la Legislatura. Sus socios políticos toman distancia ante la imposibilidad de establecer un diálogo fluido y participar en las decisiones. Los intendentes, tramitan por cuenta propia asistencias en Nación; el Poder Judicial salió a embestirlo tras el proyecto de autarquía; y las cúpulas de gremios “amigos” ya no pueden contener a las bases ante el incumplimiento en los pagos

Por Mariela Branda 

La crisis económica, financiera y política en la provincia de Chubut se ha visto exacerbada en los últimos meses con el avance de la pandemia. Las imposibilidades son cada vez más y el gobernador, Mariano Arcioni, que hábilmente y mediante una coalición ganó las elecciones el año pasado, va perdiendo en las batallas diarias cada vez más soldados. 

Las dificultades se profundizan. Hoy la Provincia adeuda parte de los salarios de marzo; los de abril y los de mayo. Tres meses sin pagar los sueldos a la mayoría de los trabajadores del Estado en un contexto de profunda recesión nacional y provincial, agigantada por las medidas preventivas contra el Covid-19. 

Pero el plano económico, no es el único problema para Mariano Arcioni, quien esta semana perdió la mayoría en la Legislatura. El estilo de mando del Gobernador ha ofendido a sus socios políticos que apenas asumidos, en diciembre pasado, comenzaron a advertir sobre esta situación y adelantaron lo que finalmente se cristalizó en las últimas horas: la ruptura del bloque de Chubut al Frente. 

El reproche es siempre el mismo, apertura al diálogo y participación en la toma de decisiones. Hoy, gran parte de la dirigencia oficialista lee en los medios, sobre las iniciativas del Ejecutivo. Nueve de dieciséis legisladores que integraban Chubut al Frente, conformaron un interbloque. Argumentaron que fueron destratados por el Ejecutivo, que no se sienten parte y que no están dispuestos a levantar las manos sin leer los proyectos que llegan al recinto. 

De esta forma los “leales” al mandatario serán solo siete diputados. Nuevamente sobrevuela el fantasma del juicio político, que en rigor ahora, quedó a un paso. Si así se lo propusieran opositores y propios disgustados, tendrían diez de los once votos necesarios en la Sala de Acusar para avanzar. Literalmente, un pasito. 

Pero los problemas del primer mandatario chubutense no se reducen únicamente a los que enfrenta con sus socios de Chubut al Frente o a su correlato en la Cámara. Arcioni abrió un nuevo y gran frente de batalla, hace pocas semanas atrás, con el Poder Judicial, al enviar a la Legislatura un proyecto inconsulto para avanzar con la autarquía financiera. 

Los miembros del Superior Tribunal de Justicia; el Procurador General y el Defensor General, salieron a cruzarlo muy duro y hasta esbozaron la posibilidad de una intervención federal si no se garantiza el servicio de Justicia en la Provincia. 

Al mismo tiempo, un gran grupo de intendentes con Damián Biss (Rawson), Adrián Maderna (Trelew), Gustavo Sastre (Puerto Madryn); Juan Pablo Luque (Comodoro Rivadavia y Sergio Ongarato (Esquel), a la cabeza; se organiza para presentar a Nación un pedido de auxilio económico para afrontar los sueldos de junio y julio, incluido el medio aguinaldo. En las negociaciones dejaron afuera a la cartera de Economía provincial, que no pudo darles respuestas a pesar de los incesantes reclamos. 

Por otra parte, las conducciones de los gremios “aliados” ya no pueden contener a las bases que levantan la voz por el atraso en los sueldos. Los sindicatos más díscolos vuelven a las calles, a pesar de la pandemia, para hacer visible la situación. 

El combo es una gran olla a presión que potencia las rivalidades y fomenta las visiones de enemigos. En una profunda soledad, el gobernador Mariano Arcioni, intenta conservar un poder que construyó en base a alianzas. Sin dudas, una tarea titánica. 

FUENTE: LA TECLA PATAGONICA