Cuando alguien sufre una enfermedad, debe inevitablemente mantener reposo para recuperar la salud y a partir de allí retomar sus actividades normales, de manera paulatina.

Estamos transitando los 40 días de esta “Cuarentena” que se inició con un nombre amplio e indefinido al comienzo como es “ASPO” (Aislamiento, Social, Preventivo y Obligatorio).

Es natural que se hayan sucedido problemas en todos los niveles, pero hay que entender el riesgo de no cuidarse, puede traer consecuencias mucho más graves, que las ocasionadas por el “parate” de la economía.

Chubut sin “Flexibilidad”

Para el caso de esta situación que nos toca atravesar por primera vez, como es la Pandemia del COVID19, es muy difícil, pero la manera en que muchos interpretar la situación es dispar.

Lo cierto es que debemos resguardarnos, pero a la vez desde Nación se ha dado autonomía a los gobernadores para que decidan la manera de continuar en esta etapa.

En Chubut, como siempre, tenemos la dicotomía de afirmar que estamos controlando la situación sanitaria, pero el gobernador Arcioni, no modifica acciones, amparándose en la necesidad de resguardar a la comunidad.

Ya llegando a fin de abril, la situación económico-financiera de la provincia es desastrosa, con la mayoría de los estatales sin cobrar aún marzo, los comercios cerrados en un 70%, en definitiva la cadena de pagos al borde de la cesación, en cuanto a los cumplimientos en término de compromisos.

Sin respuestas claras

Mariano Arcioni afirmó, “Desde el inicio de la pandemia de Coronavirus en Chubut, no sólo nos hemos anticipado en los controles sino que también hemos sido muy rigurosos en la aplicación de todos los protocolos sanitarios y de seguridad propuestos desde el Comité de Crisis”.

Y envió un mensaje a los privados diciendo, “Entendemos la ansiedad de cada uno de los sectores económicos. Pero hoy debemos mantener la templanza para tomar decisiones en pos del bienestar de todos”.

Mientras por los principales medios de comunicación, la provincia se encarga de afirmar la autonomía de intendentes o jefes comunales. En definitiva se aísla a los pobladores de 19 pueblos, dando la posibilidad de volver a la normalidad.

Lo cierto es que esas respuesta del mandatario, no generan expectativa en la provincia, porque la microeconomía de las pequeñas comunidades del interior dependen pura y exclusivamente del Estado, a la vez no ayuda el atraso salarial para favorecerlos.

Sin sesiones

Sumado a la ineficiencia que tienen la mayoría de los integrantes del gabinete, donde sólo resalta por ser coherente el Ministro Fabián Puratich, se suma la “inacción” de la Legislatura.

Mientras Ricardo Sastre trata de asumir un rol de componedor, su postura de vicegobernador no alcanza para tratar de equilibrar los desatinos que “políticamente” se suceden día a día en el ámbito provincial,

La mayoría de los diputados no aportan propuestas, más allá de no sesionar, algunos tratan de sacar réditos personales y lo cierto es que se suman a anemia de respuestas.

Licuadora

Al gobernador en círculos cercanos a Fontana 50 lo habrían apodado “licuadora”, (hace girar unas cuchillas que muelen alimentos), lo que llevado a nuestra realidad “muele” promesas, ideas y sueldos.

La explicación la dan los hechos que se van sucediendo, destacándose lo acontecido con el “despido” del Ing. Sala, donde el echado aseguró que fue por una causa, mientras que Arcioni expresó razones  referidas a supuestas denuncias contra el Ex intendente de Madryn, que aún no se han dado a conocer.

Esperemos que este apodo no se transforme en un mito popular, que solo podrá evitarlos si comienza a normalizar la situación de la provincia, que hasta el momento no ha dado pistas de poder hacerlo en situaciones normales, menos en medio de esta crisis mundial.

Prioridades

Por último marcar la diferencia de criterios que existen entre Mariano y Ricardo, el primero sin dar respuestas claras en medio de la pandemia y el Vice asegurando que primero hay que cumplir con el pago de salarios a los trabajadores y luego con la deudas.

Es evidente que la problemática marca prioridades, el mandatario provincial dice acordar con Nación, pero actúa la mayoría de las veces de manera distinta para con sus comprovincianos.

Lo real es que mientras las ciudades más importantes de la provincia siguen con la cuarentena hasta el 10 de mayo, la virtual paralización de acciones va desgastando el diálogo porque no se dan respuestas concretas.

Esperemos que algún equipo de “asesores” del gobernador esté planificando como seguiremos, teniendo en cuenta el nuevo espectro que nos deja esta lamentable experiencia del coronavirus.

El tiempo será testigo, hasta la próxima,

Raúl H. Pasarín