Somos de Primera

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Dijo alguien alguna vez “Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales; desconozco cuánto sabe esa gente de la vida, pero de algo estoy seguro: no saben nada de fútbol.”
En un partido de fútbol, en 90 minutos, o algo más, pueden suceder muchas cosas.
Hoy fue una muestra de eso. Toda especulación previa, todo análisis que podamos hacer, toda conjetura anticipada, se desmorona con las circunstancias que nos tocan pasar en un partido de fútbol, al igual que sucede en la vida misma.
Podíamos decir que el Depo venia de jugar en una categoría superior, con otro roce, que está más acostumbrado a jugar en el césped, que ellos venían de perder una final 5 a 1.., Pero cuando salís a la cancha y corre un viento de 100 km, toda previsión táctica que podía tener pensado el cuerpo técnico y los colaboradores se redujo a ver si ganábamos o no el sorteo, y en que tiempo de juego nos teníamos que asociar con el viento y en cuál de ellos lo teníamos que soportar.
Entonces todo se modifica, va cambiando lo planeado de antemano y nos vamos acomodando a las circunstancias que nos propone el partido, así, como nos pasa en la vida.
No jugamos bien. No pudimos aprovechar el viento a favor en el primer tiempo, ni la superioridad numérica en el segundo. No supimos superar a un equipo que considero, con el mayor de los respetos, era inferior al nuestro.
Pero llegamos al momento extremo del partido, y los muchachos sacaron a relucir su temple y su pasión.
Los del cuerpo técnico, con la elección de los pateadores.
Los pateadores, con sus ejecuciones, llenas de jerarquía y seguridad en sí mismos.
Y Pipo, otra vez, convertido en héroe, en ese puesto ingrato que es el de arquero, él se hizo gigante, atajo dos penales, y nos quedamos en Primera.
Lo único que mueve a todos ellos es el amor por esa camiseta. Dije alguna vez, y repito esta tarde “Para un hincha es lindo saber que esos jugadores, los que se ponen la camiseta que vos vas a seguir, la sienten tanto como vos… si no la sintieran, no se explica por qué dejan todo, por que resignan vacaciones, horas con su familia, con sus amigos, para ponerse la camiseta del Depo, la más linda de todas, y defenderla a muerte, como cualquiera de nosotros lo haría, en cualquier cancha, en cualquier lugar…. y encima se tienen que bancar a algunos que critican de mala leche, sin saber (o sin reconocer) el esfuerzo que hacen… no hay ninguno de estos jugadores que no podamos decir que deja todo en la cancha, solo por amor a la camiseta….”
Ese mismo amor mueve a los colaboradores, a los miembros de la comisión directiva y de la subcomisión, que dedican buena parte de su tiempo para hacer al club un poquito más grande cada día.
Ese mismo amor mueve a los familiares de los jugadores, a simpatizantes, hinchas, que viajamos 150 km. ansiosos a la ida para llenar esa platea con camisetas del Depo, y 150 km. felices a la vuelta, para seguir siendo de la A.
Aunque el camino no fue fácil, llegando a fin de año, demostramos que el Depo es de Primera.
Porque al final del camino, las cosas siempre están donde tienen que estar. Así en el futbol como en la vida.


GRACIAS MUCHACHOS.. Y SALUD!!!

Leandro Russomando

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