Es “el momento más difícil” de la zona y agrega: “No hay posibilidad de trabajo. Y la minería va a generar mucho movimiento, mucho trabajo, además de que se reactiven los negocios”. Herman Córdoba, conocido como “Tatín”, vive en Gastre, donde nació y trabaja desde hace 31, gran parte de ellos como empleado de la comuna rural. Hace alrededor de 6 años, luego de 25 de servicio renunció y a la vez trabaja con su comercio de ramos generales “El Paisanito.

Actualmente no le alcanza con el comercio, sobre todo en estas épocas de crisis que se hacen sentir con rigor en la Meseta donde se combina la recesión con las falencias de infraestructura.

“Tatín” tiene un camión y una retroexcavadora que alquila para ganar unos pesos que ayuden a su familia. Cuenta que es su propio hijo de 20 años al que “lo tuve que subir al camión y mandar a Trelew, a más de 400 kilómetros de acá.

Córdoba tiene además una hija de 22 años que decidió seguir sus estudios terciarios y viajó a Jacobacci, localidad cercana a Gastre, 150 kms (Río Negro). Su hija menor, de 9, es a la que más le cuesta dejar cuando por necesidad debe viajar cientos de kilómetros a bordo del camión o de la retroexcavadora.

“Últimamente en Gastre no hay obras, no hay trabajo”, comenta. “Es el momento más difícil de los últimos tiempos, también por el tema de la suba de los precios. Yo hago compras para el negocio en Esquel y en Trelew. Por ahí dicen: pasáme un mail para mandar una lista de precios o algo, pero acá no hay Internet. Gracias que apenas tenemos señal de Claro para hablar por celular”.

Córdoba dice que en el negocio “nosotros abrimos de lunes a lunes, porque no nos podemos dar el lujo de cerrar un día. Acá no tenés otras oportunidades, no tenés turismo o gente de afuera que venga a comprar”. “Tampoco viene la gente del Gobierno hace tiempo, y también hace tiempo que no hace obras. La estamos peleando. A veces se me pone cuesta arriba. Dentro de todo vivimos de nuestro trabajo, gracias a Dios no necesitamos del gobierno”, afirma, y lo ratifica con el hecho de que su renuncia a la comuna rural, luego de 25 años de servicio, fue porque “no podía dedicarme al trabajo en la municipalidad y a la misma vez en el negocio, por eso me fui para dedicarme de lleno al negocio”.

Agregó, “La gente necesita un trabajo digno. Yo lo hablo con mi hija, que estudia para ser técnica en minería en Minería en Jacobacci. Y ojalá ella pueda volver a trabajar acá”. “Nosotros escuchamos a hablar de minería a gente que no sabe ni cuidar sus ovejas. Yo no sé de minería, pero sé que falta información, hablar con los vecinos, explicarles el proyecto. Creo que charlando se puede llegar a un acuerdo”. “Son muy pocos los ganaderos que pueden hablar con autoridad, pero la mayoría tienen muy poco, no sé cómo pueden vivir con 300 o 400 ovejas”.

Finalmente señaló  “la minería puede ser una solución, porque no hay otra. Desde Telsen para acá, los campos son inmensos, está todo despoblado, los únicos que tienen ovejas son unos empresarios que están cerca de Lagunita Salada”. “No hay posibilidad de trabajo. Y la minería va a generar mucho movimiento, mucho trabajo, además de que se reactiven los negocios. Hay 14 negocios de ramos generales. Entonces se reparte mucho y hoy no alcanza para todos”, agregó.

“Me salva un poco que tengo una retroexcavadora y un camión. Pero ya van 10 o 12 años que estamos esperando. Ahora el gobernador por fin parece que habla del tema y abrió un poco la puerta”, finalizó.