Jueza anuló elección de abanderados y pidió que docentes aprendan a “escuchar” a los chicos

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Docentes de una escuela de Rada Tilly eligieron abanderados y escoltas. Hubo quejas y Supervisión seleccionó por su cuenta un nuevo cuadro de honor, sin pedir opinión a los jóvenes. La Justicia anuló este procedimiento, dejó firme la primera elección y aconsejó aprender a dialogar con los alumnos.

Palabras para Matías: Te explico lo que hicimos en esta carpeta tuya que, como charlamos cuando viniste al Juzgado, se llama expediente, y lo iniciaron tus papás. En este ´expediente´ analizamos sobre cómo es que llegaste a ser abanderado de tu escuela para este año, qué pasó después y así, nos contaron que fuiste abanderado en todos los actos de la escuela de este año y que tus maestros y otros más, estuvieron evaluando tu desempeño, el cual es muy bueno. Después de estudiar y analizar todo lo que pasó, llegué a la conclusión de que la selección que hicieron el año pasado tus maestros y por la cual recibiste la Bandera Nacional en el acto del 15 de diciembre estuvo bien y así debe seguir hasta que a fin de año, vos entregues la Bandera a tu sucesor/sucesora. Matías, es necesario que sepas que esta decisión que te estoy contando puede ser revisada y capaz modificada. Si esto pasa, tus papás te contarán el porqué y el resultado final de este trámite o expediente. Fue un gusto conocerte y espero que en la secundaria te vaya muy bien, y sigas dando lo mejor de vos”.

Se lo escribió la jueza de Familia de Comodoro Rivadavia, María Marta Nieto, a un chico de 11 años, involucrado en un litigio judicial por la elección de los abanderados y escoltas de la Escuela 217 de Rada Tilly. El niño había sido seleccionado pero por la queja de los padres de otra joven, fue desplazado.

La familia de Matías demandó al Ministerio de Educación, la magistrada hizo lugar al amparo, anuló el procedimiento, dejó firme la elección original y le recomendó al Poder Ejecutivo que capacite a todos los docentes de esa villa balnearia, de Comodoro y de Supervisión de Escuelas, para que pongan en práctica el derecho de escucha de niños, niñas y adolescentes. Es que nunca nadie se interesó por la opinión del joven.

El 11 de diciembre de 2017, siete estudiantes de quinto año de la Escuela 217 “Ciudad de Rada Tilly”, fueron designados abanderados y escoltas de la Bandera Nacional y Provincial. Los votó el equipo docente. El traspaso fue el 15 de diciembre de los alumnos salientes a los designados para 2018.

Pero hubo un reclamo de los padres de una estudiante de quinto grado: pedían revisar la decisión porque se había elegido a los niños con “fundamentos poco sólidos que no se condicen con el desempeño académico, ya que su hija también era merecedora de ser considerada pero había sido desechada sin más”. Se hizo otra votación que terminó igual.

Disconformes, los padres del reclamo requirieron una nueva revisión ante la Supervisión de Escuelas, que dictó las disposiciones 81 y 83 para revisar todo el procedimiento y designar una comisión ad hoc con docentes de otras escuelas para una nueva selección. “La simpatía que algunos niños generan en los docentes tiene un efecto a la hora de decidir y muchas veces puede ocurrir que la elección que haga el docente no sea del todo objetiva, como debiera. Esto ocurre cuando justamente un grupo de docentes permanece todo el ciclo lectivo con el grupo de alumnos con los cuales desarrolla ciertas afinidades”, justificaron.

La Comisión concluyó que la primera elección de los docentes de la Escuela, Matías incluido, “había sido defectuosa y arbitraria, por lo que adopta medidas para refrendar los errores haciendo un somero cambio de cargos en la designación de abanderados y escoltas”. Pero nunca explicó las presuntas irregularidades.

Ni la Comisión ni la Supervisión de Escuelas pidió la opinión de los alumnos desplazados ni de los nuevos elegidos para el cuadro de honor. Lo curioso es que pese a la queja de los padres de la chica, este año igual la bandera la portaron los alumnos que habían sido elegidos la primera vez, sin ninguna disposición que avale la decisión de mantenerlos.

La designación de abanderados y escoltas es facultad de los docentes. No puede hacerlo ni Supervisión y menos ninguna Comisión.

Con vasta jurisprudencia, Nieto destacó que los niños “tienen derecho a participar en todo lo que se vincule con su persona y sus derechos y, por tanto, tener protagonismo en la toma de decisiones”.

Según la Convención de los Derechos del Niño, tienen derecho a ser escuchados y tomados en serio. “El nin~o tiene capacidad para formar su propia opinión y tiene derecho a expresarlas”.

La jueza se entrevistó con Matías. Le preguntó si le interesaba cómo se resolvería el conflicto. “Él, con total naturalidad y sinceridad, expresó: ´Lo que pasó con la bandera me enojó mucho. No me gustó, fue algo raro´”.

Matías nunca fue escuchado ni por Supervisión ni por la Comisión ad hoc que revisó su elección como abanderado.

“No tomaron contacto personal con los alumnos, ni se entrevistaron ni se recabó su opinión con el trámite que los involucraba personalmente”. Ambas disposiciones de Supervisión son nulas porque violaron el derecho de los niños.

Para la magistrada “no es un dato menor” que la intervención oficial que anuló la decisión de la Escuela “fue de docentes en principio profesionalmente capacitados en el ejercicio pleno de los derechos de los alumnos que recorren sus aulas”. Pero fueron “invisibilizados”.

Es inaceptable que al abanderado lo elijan maestros de otras escuelas para evitar “simpatía” entre docentes y alumnos. Lo debe elegir el cuerpo docente propio “presumiendo el conocimiento sobre las cualidades personales, calificaciones y actitudes de quienes honrarán los símbolos patrios”.

“Lo que es más llamativo del informe de la Comisión es que no hay una sola referencia a los alumnos, nombres, cualidades, valoraciones, notas, etcétera. No existe una conclusión sobre las aptitudes de tal o cual alumno que los haga merecedores o no del honor de portar la bandera”. Supervisión igual usó este informe para elegir por su cuenta, sin motivo.

La supervisora, Norma Vidal, admitió que no es frecuente escuchar a los chicos. “Demuestra que esta ´escucha´ no es habitual en estos procesos administrativos y es una falencia que debe corregirse en las prácticas administrativas. Sólo así se garantiza el derecho a ser oídos en toda actuación que los involucre (…) De nada sirve que proclamemos atender al interés superior si no tomamos acciones para que se materialice”, concluyó la jueza Nieto.

* “Matías” es un nombre ficticio para preservar la identidad real del menor.

Diario Jornada Por Rolando Tobarez / @rtobarez

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