Un artículo publicado por El Cronista, realizada por el colega Sebastián Iñurreta, hace referencia a la compra de sobres por parte del gobierno nacional, con vistas a las elecciones 2019.

Esta acción puede tener dos interpretaciones, una de ellas es ganarle a la inflación, ironía que el propio Estado tenga que luchar con el flagelo que de por sí genera y la otra es la alternativa que permitiría un adelantamiento del acto eleccionario, de acuerdo a cómo se desarrollen los acontecimientos en los meses venideros.

“Inflación: adelantan las compras para las elecciones 2019”

El calendario electoral 2019 ya comenzó; tres ofertas se presentaron anteayer (12/9) en una licitación pública para proveer más de 130 millones de sobres en los que se guardarán las papeletas presidenciales en las futuras PASO, las generales y un eventual Ballotage. Si bien por tiempo legislativo se caía de maduro, con un Congreso ante otras prioridades más urgentes, como el presupuesto en suspenso, este prematuro pliego es el certificado de defunción de la aspirada reforma de Cambiemos para que durante el mandato de Mauricio Macri los argentinos fueran a las urnas con la criticada Boleta Única Electoral (BUE) en todo el país.

De menor a mayor,las ofertas fueron las de Félix A. Medoro SA por $ 142.649.500; Grupo Convertidor Papelero SRL por $ 170.559.000 y Melenzane SA por $ 193.848.000. El año pasado para las legislativas la primera de las firmas le ganó a los mismos competidores; resultó adjudicada con un contrato de poco más de 43 millones de pesos.

Más allá, que a falta de una segunda vuelta en 2017, los sobres fueron muchos menos (el Ministerio del Interior pidió 64 millones de ellos), la inflación de los últimos meses anticipa que el costo electoral del 2019 se disparará.los $ 0,54 por sobre que Félix A Medoro cotizó el año pasado, hoy casi se duplicaron: ahora costarán $ 0,96.

En plena “tormenta” económica, descartando de plano siquiera la más mínima posibilidad de un adelantamiento electoral, desde el Gobierno justificaron precisamente con los volátiles precios esta prematura licitación. A modo de comparación, fue en marzo de 2017 que la Dirección Nacional Electoral (DINE)  salió a comprar los sobres para los comicios de aquel año, 5 meses antes. Ahora la antelación es de 11 meses.

Desde la Casa Rosada argumentaron que la DINE, al tener un actual remanente presupuestario, prefirió adelantar las compras este año para que así el desembolso del 2019, en el que el gobierno prometió déficit cero al FMI, no sobrepase una ecuación: que las presidenciales cuesten lo mismo que las últimas legislativas, solo sumándole la inflación acumulada.

Un eventual Ballotage volvería muy difícil de cumplir ese objetivo de austeridad. Las legislativas, se informó, costaron el record de $ 6.175 millones, por inflación, 58,5% más que las presidenciales del 2015.